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Dorrego Garrido nació de la fealdad y la cacofonía. Actualmente reside en Ciudad Gris y estudia Arquitectura. Os invita a pasar por su blog de literatura, arquitectura, a comentarlos y a proponer sugerencias. 

lunes, 14 de octubre de 2013

4'33'' John Cage

Los diferentes silencios




La revolucionaria obra de John Cage, 4' 33'' es la reivindicación pura del silencio. En efecto el silencio no es una nota, pero es el que permite a cualquier otra obra de ser como es. Sin silencio el silencio, las notas se seguirían con un ritmo atropellado, una obra no tendría ni principio ni fin.

En 4' 33'' John Cage hace prevalecer la presencia del cero de la música, y curiosamente esta ausencia de sonidos presenta los ruidos que vienen del escenario.









lunes, 4 de marzo de 2013

Cochecitos en cinco piezas

El señor Pieter van der Siege, director del sector de relaciones humanas de la empresa Tryumph de Ciudad Gris decidió organizar una actividad para crear una cierta unidad y un cierto entendimiento entre los cinco trabajadores de su departamento. El juego consistía en que cada uno de los integrantes tuviese que construir un coche con cinco piezas diferentes. Cada uno tenía a su disposición cinco piezas iguales que representaban una parte del coche: uno tenía las ruedas, otro el motor, otro las luces, etc.… Y juntos tenían que, mediante acuerdos e intercambios de piezas, construir su propio coche. Fue un desastre. Cada uno intentó hacerlo por su cuenta, intentando trueques absurdos o injustos. Unos consiguieron más piezas que otros, verbigracia pedían dos carrocerías por un motor, y así solo la minoría consiguió casi construir el cochecito (parecía una representación fallida del modelo económico de David Ricardo).

Esta situación es perfectamente comparable a la de los ciudadanos que tienen un derecho y un deber a la participación ciudadana en la sociedad, teniendo en cuenta que los deberes de unos son los derechos de otros y viceversa, y que también cada individuo es libre de participar en la sociedad a su manera: cada uno es libre de elegir qué deberes cumple y qué derechos se permite. En esta actividad se suponía que cada uno de los participantes tenía que conseguir montar un coche. Cada integrante tenía derechos: las piezas que recibía del intercambio, y tenía sus deberes: las piezas que daba a los demás para que también pudiesen construir un coche. En una democracia perfecta, cada persona tiene la misma cantidad de derechos y deberes que los demás, es decir, cada trabajador de Tryumph hubiese intercambiado equitativamente, y hubiese conseguido construir su propio coche. En una soberanía perfecta, uno solo posee todos los derechos y el resto solo tienen deberes, esto es, cuatro trabajadores hubiesen dado todas las piezas a uno en particular, y este hubiese guardado los cinco coches para él. Durante la actividad de Pieter, cada uno buscó su beneficio, se podría situar entre los dos extremos descritos, en una sociedad liberalizada (sobre todo económicamente). Y así es, en nuestra sociedad, el objetivo del individuo es triunfar: ir a la universidad, graduarse con un máster, casarse, tener dos hijos y vivir en un barrio satélite de Ciudad Gris, en otras palabras, tener más derechos que deberes, y sobre todo más derechos que los demás gracias al dinero que estructura nuestra sociedad (porque lamentablemente en nuestra sociedad se ha confundido tener derechos con poseer dinero). En suma, para triunfar en nuestra sociedad hay que dejar los deberes en un segundo plano.

Y es curioso ver que la escuela, el lugar donde se forman las futuras generaciones, donde desde el principio nos enseñan a ser respetuosos, a cumplir nuestros deberes y así valer nuestros dignos derechos, es también el lugar donde nos enseñan el senderito del triunfo. Pensé en aquellos pocos niños rebeldes que desde el principio, en la maternal "se portaron mal" y me pregunté, si realmente eran mejores los cinco ''triumfadores'', en sus altos puestos que no supieron ni siquiera montar cinco cochecitos. [Incongruente: yo mientras critico esta contradicción también voy a la escuela y también me veo confinado a encaminarme en la vía del triunfo].

Es inevitable que algunos individuo tengan más derechos y menos deberes que otros. Lo comprobamos en la actividad de Pieter y en la vida cotidiana, la libertad es perjudicial para algunos que se ven limitados en derechos y es benigna para otros. Si queremos que en nuestra sociedad la ciudadanía sea un derecho y un deber de cada individuo, si queremos que a la hora de llevar a cabo el ejercicio de Pieter, no se disputen tontamente cinco hombres por unas piezas, ha de cambiar nuestra concepción del triunfo.

T.B.R

martes, 26 de febrero de 2013

jueves, 7 de febrero de 2013

Sonrisas

Tuve o tengo un hermano que jamás había viajado de verdad. Siempre hacía viajes organizados por agencias de turismo. Yo como firme opositor a estos tipos de viajes lo incité a que hiciera un viaje en el que tuviese una interacción con el lugar en el que estuviese.

Así fue como empezó el primer viaje de Rigoberto Garrido. Al principio pensó que podría organizar su verdadero viaje en una agencia de turismo, pero pronto se dio cuenta de que eso era imposible, así que emprendió la búsqueda de su destino. Para ello fue a los archivos de la biblioteca nacional de País Gris y en el subsuelo aséptico logró encontrar los Atlas que necesitaba. Volvió varias veces y al cabo de una semana había conseguido reagrupar páginas enteras de información sobre su destino lejano.

Cuando al fin llegaron las vacaciones, salió de viaje con su deux-chevaux. En su inicio, el viaje fue fácil, condujo por la autopista y luego, poco a poco se fue internando en las nacionales, en las regionales, hasta que llegó a las comarcales, que eran finas huellas separadas por motas de césped. Según supe, ese fue el trayecto más penoso, porque el ripio enlentecía el avance del pequeño coche. Los quilómetros recorridos por día se habían reducido logaritmicamente. El viaje se fue complicando: el auto levantaba una humareda de polvo que lo envolvía constantemente al pararse, la comida empezaba a escasear y los pinchazos de ruedas fueron   produciéndose hasta que Rigoberto se quedó sin ruedas de recambio.

Tuvo que abandonar el deux-chevaux definitivamente en el pueblo fronterizo de País Gris cuando pinchó por tercera vez y continuó su viaje caminando. Al cabo de un día, llegó al puesto avanzado de aduana del país Felicidad. Cuando los aduaneros controlaron sus papeles, mi hermano mostró con fineza su encono diciendo que en cientos de quilómetros de carretera (prefirió no decir huellas) no había encontrado ni una sola gasolinera. Los aduaneros asintieron desinterados, con una sonrisa y le contaron unas cuantas bromas mientras le validaron su visa de entrada en el país, pero Rigoberto no se rió mucho. Siempre fue un poco seco. Ya en aquel puesto fronterizo notó un ambiente extraño además de haber oído en uno de los cuartuchos, un policía que murmuraba a otro: ''Mira, yo te aprecio: trabajas bien, eres honrado y nunca he tenido problemas contigo... pero la ley es la ley y si no la respetas te voy a tener que quitar la placa... por no meterte directamente en la cárcel...''

Cuando ya marchaba hacia la capital de Felicidad, se paró al lado suyo una patrulla de policía y lo detuvo. Uno de los policías le pasó las esposas por las muñecas con una gran sonrisa y para gran asombro de Rigoberto, también le contó una serie de chistes. Lo llevaron hasta la comisaría y aunque allí fue acogido con mucha diligencia, lo metieron en una celda. A medida que avanzaban los días el trato que recibía iba siendo cada vez más humano y su humor iba empeorando; tenía la impresión de estar rodeado de seres alienados. Al cabo del tercer día los guardias viendo que la situación solo empeoraba se lo llevaron a un cuarto especial donde lo desnudaron y lo metieron en una gran bañera de agua caliente. Pese a que Rigoberto estuviese encantado con aquel baño tan agradable, lo rechazó e intentó huir pero los guardias con una sonrisa, lo metieron a la fuerza y una vez dentro el detenido ya no protestó: estaba feliz. 

No tuve más noticias de la existencia de Rigoberto Garrido.


Cámara Leica lux-c 3   El Chaltén 2010
T.B.R

miércoles, 6 de febrero de 2013

Reforma permanente del Dignísimo Diario

Estimados Lectores:

He estado inactivo durante bastante tiempo, no obstante he tenido tiempo para reflexionar. Si bien que he decidido que mis textos y fotos saldrían publicados en el Dignísimo Diario con un periodicidad mínima de dos semanas. 

Cordialmente, Dorrego Garrido.





T.B.R






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