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Dorrego Garrido nació de la fealdad y la cacofonía. Actualmente reside en Ciudad Gris y estudia Arquitectura. Os invita a pasar por su blog de literatura, arquitectura, a comentarlos y a proponer sugerencias. 

viernes, 29 de junio de 2012

Tensión





 ''Tensión''


De arcilla y paja.


Proyecto iniciado a finales de Enero de 2012 con el fín de ser expuesto en un parque. Lamentablemente faltó tiempo y no se pudo llevar a cabo.






                 Exposición interior
                      Cámara: Leica lux-c 3

T.B.R


Reforma del Manifiesto Dorreguista

El Viernes veintinueve de Junio de 2012

Estimado lector,

Después de un periodo de exámenes que ha taladrado y desordenado mi ritmo periódico de publicaciones por semana así como mi inspiración, he decidido publicar mis Dignísimos Textos cuando el tiempo, la dedicación y la pulición me lo permitan.

De ahora en adelante, después de dictar este nuevo decreto, queda abolido el ritmo periódico de publicaciones por semana. Sin embargo se intentará mantener un ritmo constante que en ciertas ocasiones se tendrá que ver interrumpido por razones diversas.

Esta será la nueva reforma del Gran Manifiesto Dorreguista, puesto en vigor el nueve de Mayo de 2012.

Cordial saludo a los lectores, Dorrego Garrido.



Cámara: Leica c-lux 3

T.B.R

miércoles, 13 de junio de 2012

Die Volksbühne

Die große Volksbühne     
In der Volksbühne
In der Volksbühne

Al entrar en la Volksbünhe (el escenario del pueblo) de Berlín Este me pareció regresar cincuenta años atrás y a la vez me parecía ser una persona mayor. Había entrado en un lugar en el que uno se siente mayor cuando vuelve al pasado; posiblemente me había internado en el recuerdo. 


T.B.R

domingo, 10 de junio de 2012

Europa

Ayer viajé al futuro. Fui a Polonia, a la costa del mar Báltico, a un pequeño pueblo decaído cerca de la antigua Danzig.


En sus tiempos de gloria aquel pueblo vivió del carbón, del ámbar y de su estación balnearia que acogía la pequeña burguesía alemana. La iglesia protestante (que después de la ocupación fue suntuosamente adornada), la escuela primaria de ladrillo, y los vestuarios del balneario, sobrevivían aún en unos daguerrotipos en el museo del pueblo. Ya en esos daguerrotipos el balneario se veía bastante deteriorado: la vegetación carcomía las paredes de madera, pintadas de un blanco ásperamente desconchado por el salitre y las puertas de los vestuarios colgaban torcidas por los goznes oxidados.


Paseando por el pueblo solo apercibí unas cuantas casas grises de la posguerra, la alcaldía abandonada y la torre medieval, orgullo de los Caballeros Teutónicos, que en su cúspide ornaba un corona de antenas de todo tipo. Hacia el interior, vi o en todo caso creí ver la torre de extracción de una mina que se erguía entre los abedules. Caminé hasta la playa. Adiviné entre las dunas algunas planchas de madera que antaño hubieron de pertenecer a los vestuarios que había visto en los daguerrotipos. A lo lejos profanaba un gran barco el horizonte. El agua del mar estaba sucia. Anduve por la playa con la esperanza de encontrar algún granito de ámbar.


Imagen: An Ancentry
Me desalenté celéridamente y decidí volver a lo que quedaba del pueblo. En la pensión me invitaron a comer. Pronto entendí que la invitación era un pretexto para desahogarse, para contarme todas las penurias económicas del lugar: la población había disminuido exponencialmente, la mayoría de los jóvenes se habían ido a las grandes ciudades occidentales. Casi nadie tenía un trabajo declarado, salvo unos cuantos valientes que labraban la tierra infecunda. Me contaron bajando un poco la voz que la gente se dedicaba a la búsqueda del oro verde, el Muco. El dueño de la pensión escarbó en sus bolsillos y me sacó unos granos de Muco. Era una piedra semipreciosa verde apagada, con algunas motas rojas en su interior, llena de asperidades, de origen poco estudiado y tenía un precio relativamente alto en el mercado negro. El tamaño, el lugar inimaginable en el que se había encontrado y sobre todo la presencia de algún insecto en ella hacían variar su precio, era el nuevo ámbar del Báltico.

La señora Europa había envejecido, se había jubilado y los roles se habían intercambiado: el sector primario había retomado el sitio del idílico sector financiero [que otros llaman Casino]. Ahora en esos pueblos boreales la gente tenía que vivir del Muco.




T.B.R

miércoles, 6 de junio de 2012

Lagos pirináicos 2010


Lago St. Maurici, ''Los Encantats''

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Pantá de Sallente





Estany negre de Cabanes
Cámara: Leica lux-c 3

T.B.R

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